Quiste Sacro
Incidencia
Rasgos clínicos
Tratamiento
Prevención
Quiste Sacro o Seno Pilonidal
En su forma más usual,
esta enfermedad consiste en un seno o fístula situado
a corta distancia por detrás del ano o en la región
sacroccígea (donde termina la columna vertebral, entre
ambos glúteos) y conteniendo, por lo general, pelos.
Esta enfermedad parece haber aumentado de frecuencia considerablemente
en los últimos años y al parecer fue muy común
en el personal militar angloamericano durante la Segunda Guerra
Mundial. El hecho de que muchos de estos indivíduos hubiesen
realizado una gran cantidad de viajes en jeeps, condujo a varios
autores a referirse al seno pilonidal como la ³enfermedad
del jeep², aquí más conocida como la enfermedad
del taxista, nosotros también podríamos denominarla
como la enfermedad del estudiante, ya que se da con más
frecuencia en aquellas personas jóvenes que permanecen
gran cantidad de horas sentados.
Incidencia
La edad media de comienzo
de los síntomas es a los 21 años, la edad media
de ingreso en el hospital o motivo de consulta es de 25 años,
la distribución por edades es desde los 17 años
produciéndose un gran aumento hasta un máximo
a los 19 años, continuando elevada hasta los 25 años
para declinar después verticalmente.
Incidencia según sexo: el 73,7% son hombres
Efecto del sexo sobre la incidencia según
la edad: Las mujeres resultaban afectadas más precozmente,
el 40% tuvieron síntomas antes de los 20 años
en comparación con el 19% de los hombres.
Raza: Es más frecuente en las personas de raza caucásica.
Tipo corporal: La mayoría de los enfermos
son sujetos morenos, con mucho vello, aunque el seno pilonidal
aparece también en tipos rubios relativamente lampiños.
Traumatismo: Al parecer, constituye un factor el
viajar en vehículos con mucho traqueteo durante largos
períodos.
Son raros los defectos congénitos asociados, incluida la espina bífida, 1,8%.
Rasgos Clínicos
Una historia típica
es que un adulto joven desarrolla un abceso en la base de la
columna vertebral, que se exterioriza espontáneamente
o es abierto por el médico. La secreción cesa
al cabo de unos días, aunque un nódulo de induración
puede persistir durante una o dos semanas.
El paciente permanece bien, posiblemente durante varias semanas
o meses, hasta que el abceso se reproduce y se repiten los mismos
hechos. Puede sufrir varios abcesos recidivantes de esta manera
antes de que se diagnostique correctamente su enfermedad.
En el examen, los datos observados en la región
anal posterior son muy característicos. Situados justo
en la líea media, a unos 5 cm aproximadamente detrás
del ano, existen uno o varis orificios, muy juntos o dispersos
en una extensión de 2-3 cm, en ocasiones muy finos pero
generalmente son bastante más grandes, del grueso de
una cerilla. La piel penetra en ellos, de manera que tiene un borde liso, contrariamente al de una fístula
corriente. Además, con frecuencia se proyectan pelos
por los orificios.
En algunos casos, ésta es la única
anormalidad presente, pero en la mayoría existe otro
orificio de un seno a 2 ó 5 cm por encima, casi siempre
a uno u otro lado de la línea media, más generalmente
a la izquierda. Esto no difiere en apariencia del orificio de
cualquier otra fístula piógena y, con frecuencia,
muestra un tejido de granulación exuberante proyectándose
fuera de él.
Por palpación se puede percibir generalmente
una zona de induración elongada oval o irregular que conecta los orificios, y si se ejerce presión
sobre ella puede salir por su orificio pus o un líquido
seropurulento. En ocasiones el orificio del seno se ha cerrado
y puede existir entonces una tumefacción quística
subyacente o bien ocupando una posición entre el seno
y el orificio. Por otra parte se puede encontrar en casos excepcionales,
el trayecto invertido, con el orificio secundario situado más
cerca del ano que el orificio pilonidal, con lo que en un examen superficial puede obtenerse la impresión errónea
de que la lesión se trata de una fístula anal.
En muy raras ocasiones se han descrito en la literatura
médica casos de degeneración maligna, cáncer
del tipo celular basal y escamoso mixto, se puede sospechar
la naturaleza maligna por la presencia de una úlcera
extensa extensa e irregular, pero con frecuencia el diagnóstico
se basó exclusivamente en el examen de la sección
histológica de una muestra hística extirpada.
Tratamiento
La etiología de
esta enfermedad no se ha comentado detenidamente debido a su
amplitud, pero guarda una relación evidente con el tratamiento.
Si se acepta el concepto embrionario de la etiología,
y se sostiene la existencia de un conducto revestido por piel
con infección secundaria, la esencia del tratamiento
quirúrgico tiene que ser la extirpación completa
de este conducto. Si la teoría adquirida fuese correcta
y es la que se sostiene hoy día, habrá que admitir
que la exéresis completa (in toto) no es ya esencial. La simple abertura de
la fístula y la eliminación de los pelos que contiene
parecerían reunir los requisitos teóricos de la
cirugía. Pero sobre esta teoría, cualquiera que
haya sido el tratamiento quirúrgico aplicado al seno
existente, la evitación de la recidiva depende de la
prevención del ulterior taladro de la piel por los pelos
en esta región anatómica (sacra, interglútea).
A continuación citamos las técnicas
quirúrgicas que se realizan sin mención a los
detalles quirúrgicos ya que esta fuera del ámbito
de esta información que le proporcionamos.
- Resección completa del
seno: Hasta hace unos 25-30 años, éste era el
modo de tratamiento generalmente aceptado, y todavía
ahora es el método preferido por muchos cirujanos. Después
de la resección del quiste o seno y de los trayectos
fistulosos se puede realizar sutura primaria o dejar la herida
abierta para que cierre por granulación. En la primerra,
sutura o cierre primario, puede ocurrir la infección secundaria o dehiscencia de
la herida. Con la segunda técnica, dejar la herid abierta
para cierre diferido o por granulación, los inconvenientes
además de las molestias de las curas que deben ser efectuadas
regularmente hasta el cierre de la misma que ocurre en un promedio
de 70 días. En ambos métodos la baja laboral ocasionada
oscila de 6 a 8 semanas (Notaras, 1970), además de los riesgos asociados con
la cirugía y anestesia utilizada. En ambos métodos,
cierre primario o cierre por granulación, la incidencia
de recidiva, es decir, la probabilidad de que se rpita la enfermedad
es igual y varía dependiendo de los autores de un 11
a un 43%. La recidiva ocurre por la penetración de nuevos
pelos dentro de la piel del surco interglúteo.
Prevención de la ulterior penetración de la piel por los pelos
Este parecería ser
un requisito terapeútico complementario esencial si se
acepta la hipótesis de la etiología adquirida,
hoy día es la que está más vigente. Una
manera obvia de intentar la prevención de la ulterior
penetración sería la depilación de la piel
perianal por medio de la irradiación postoperatoria (radioterapia),
tal como la practicaron Smith (1937), Turell (1940), Carvalho (1945) y Mathesheimer (1945). Sin embargo, radioterapeutas
y dermatólogos nos han informado de que semejante tratamiento,
aún utilizando pelogrosamente grandes dosis, sólo
produce una detención temporal del crecimiento del pelo,
que dura no más de 6-12 meses. Por tanto, para que la
radioterapia tenga un éxito permanente , se tendría
que repetir a intervalos, lo que implicaría un riesgo muy elevado de necrosis de la
piel o incluso de una degeneración maligna, y por estas
razones ningún radioterapeuta accedería a repetir
las irradiaciones.
El uso de las cremas depilatorias es otro método
evidente que se debe considerar. Aunque en el mercado se encuentran
varios preparados propios para la eliminación del vello
supérfluo, estos son muy insatisfactorios en sus resultados,
como lo demuestra el hecho de que no han desplazado la navaja
de afeitar y otros métodos que la mujer utiliza para
su embellecimiento.
Hemos empleado algunas de estas cremas durante
el postoperatorio de pacientes que han sido operados de seno
pilonidal, con resultados decepcionantes, por lo que respecta
a la eliminación del crecimiento del pelo.
La electrólisis (depilación eléctica),
según se usa para suprimir el vello facial, puede también
ser utilizada, aunque de hecho, rara vez ha sido aplicada en
esta situación, por otro lado, sería larga y tediosa
con muchas sesiones que podrían durar años en
comletarse debido al ritmo de crecimiento en la región
glútea.
Es posible que el afeitado pueda evitar el riesgo de ulterior
penetración de la piel por los pelos si se repite con
la necesaria frecuencia. Su inconveniente reside en que el paciente
no puede afeitarse fácilmente por sí mismo, y
tiene que recurrir a algún miembro de su familia. Para
este fin, sería más cómodo la utilización
de una maquinilla eléctrica.
El simple frotamiento de la piel anal posterior
e interglútea, si se practica a diario y vigorosamente
, sería también un método efectivo de evitar
la ulterior penetración de los pelos, hasta que la cicatriz
se vuelva más consistente (6-12 meses).
En nuestra experiencia, hoy día hemos utilizado
el láser diodo con el fin de la eliminación del
pelo en la región anal posterior e interglútea,
en pacientes que han sido operados en los cuales se ha evitado
la recidiva hasta en un 95% de los casos, es decir, no han vuelto
a tener ninguna manifestación de su enfermedad. También
después de obtener estos buenos resultados, hemos utilizado
la elminación del vello en dichas áreas mediante
láser, actualmente el láser diodo, y hemos podido comprobar que en pacientes en los cuales se les
había diagnosticado esta enfermedad y deberían,
según las técnicas clásicas, ser operados
y tener un período de baja laboral de 6 a 8 semanas,
además de las subsiguientes molestias postoperatorias,
curas, etc. hemos podido comprobar que evitamos la cirugía
en e 75% de los pacientes, incluso hemos observado el cierre
de trayectos fistulosos sin necesidad de cirugía.
A la vista de los resultados obtenidos en un período
de dos años, creemos feacientemente que hoy día,
se debería considerar el tratamiento con láser
como primera posibilidad, evitando la necesidad de cirugía
e incluso se debería contemplar siempre en los pacientes
que han sido operados de esta enfermedad como tratamiento complementario
par evitar o reducir a un mínimo la incidencia de recidivas.
Gracias por su interés.
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